De hombres, de dioses y de historias entrañables

27 jul

¿Qué porcentaje de la gigantesca cantidad de películas que están a nuestro alcance -ya sea en el cine, en video o inclusive en la televisión- alcanzan el cometido primordial de generar reacciones y emociones en el espectador? Sin duda es uno muy reducido, y dentro de ese porcentaje, aún hay que clasificar las que tocan al espectador porque le disparan la adrenalina -terror y acción, a mi parecer, la forma más elemental de provocar-, las que lo tocan porque son una verdadera tragedia griega que hay que ser robot para permanecer indiferente, y finalmente, las que para mí tienen mayor mérito: las que nos tocan porque se trata de una historia sencilla pero rara vez contada, donde se ha puesto una atención minuciosa y casi amorosa en los detalles y se le ha pasado el pincel impregnado de una sutileza que invita a mirar con atención para ver por debajo de sus múltiples capas y captar todos sus matices.

Así es De hombres y de dioses, ganadora, dicho sea de paso, del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2010. Un grupo de monjes se ve amenazado en su monasterio a causa de conflictos terroristas y se enfrentan al dilema de permanecer en el único lugar que conocen como hogar y arriesgar la vida, o irse y romper en cierta manera la hermandad entre ellos y la solidaridad con la gente de la comunidad. De eso va la historia, pero si tuviera que definirla en menos palabras, diría que es una historia de amor, de fe y de esperanza; y no lo digo porque me hayan vendido esa idea -como tantas otras películas que desde antes de ir a verlas ya sabes que todo en ella ha sido cínicamente puesto a propósito para conmoverte- sino porque son sentimientos que auténticamente despertó en mí. A eso me refería con la sutileza y los detalles.

Mención aparte merecen las actuaciones, tan formidables que si tuviera alguna referencia de los monjes verdaderos -porque está basada en una historia real- me costaría creer que no son exactamente los mismos que vi en el cine. El sentir de los personajes permea la pantalla, toca al espectador y se queda a su lado aún cuando ya se ha terminado la función. Es verosímil, pues. Y no sólo verosímil, sino entrañable y formalmente impecable, ¿Qué porcentaje de todas las películas que mencionaba al principio podría obtener estos calificativos? Uno reducidísimo, quizás más abundante en otra época, cuando la escasez de recursos técnicos disponibles naturalmente conducía a los cineastas a poner atención en factores, hoy muchas veces ridículamente ignorados, como un buen guión y actores de primera. Lamentablemente, no es cosa de todos los días, o de todas las semanas al menos, toparse con una película de exquisita y natural belleza, así que, más que recomendación, mi petición es que vayan a verla, ahora que aún se exhibe comercialmente en algunos cines y se puede disfrutar en pantalla grande. Sencillamente, entrañable e imperdible.

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  1. Mis 9 mejores del 2011: Películas « diseño y arte - 29 diciembre 2011

    [...] De Hombres y de Dioses (Des hommes et des dieux). Mi reseña aquí. [...]

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