Archivo | ilustración RSS feed for this section

Arte por dentro y por fuera. Las 9 mejores portadas de mi colección de discos

6 feb

Hace poco compré el disco de Stephen Malkmus And The Jicks, Mirror traffic y lo primero que pensé al ver la portada fue “esto es una obra de arte”, lo cual me inspiró a crear este post con una serie de las mejores portadas que encontré en mi colección de discos.

Mirror Traffic – Stephen Malkmus And The Jicks. Una pintura con aires del más puro estilo norteamericano hecha portada. Autor: Tom Clark

Odelay Deluxe edition – Beck. La clásica portada del Odelay de 1996, es literalmente, “remodelada”, para esta edición de lujo. La original fue creada por Beck Hansen y Robert Fisher, este rediseño es obra de Mat Maitland.

 Funeral – Arcade Fire. Este es un de esos discos que dan ganas de comprar aunque no se tenga idea de quién es la banda -como si eso fuera posible- sólo por la portada. Autora: Tracy Maurice

Them Crooked Vultures – Them Crooked Vultures. El álbum debut de la banda conformada por tres másters de la música cuenta, además, con una excelente portada e interiores. Con esta dan ganas de imprimir playeras. Dirección de arte: Morning Breath Inc.

The crying light – Antony and the Johnsons. Una fotografía de Kazuo Ohno (obra de Naoya Ikegami, 1977), figura emblemática del Butoh, le da cara a un disco que igual que esta danza, es una exploración por rincones sensibles, melancólicos y oscuros. A mí me conmovió antes de conocer a la banda, a Kazuo Ohno o al Butoh, sólo con mirarla.

O Brother where art thou? Esta película de los hermanos Coen es una verdadera joya y uno de los motivos por los que George Clooney debería ser recordado. El soundtrack es otra joya, y bueno, la portada y arte del disco están en consonancia con todo esto.

Brothers – The Black Keys. Hubo una época en que las portadas de discos no existían, sólo había tipografía, meramente informativa, sobre fondos planos. La portada de este disco -ganador de Grammys en 2011, no sólo por sus méritos musicales, sino también por la dirección de arte de Michael Carney-, es pues, un homenaje a aquellos tiempos.

Illinois – Sufjan Stevens. Escuchar un disco de Sufjan Stevens es una experiencia casi cinematográfica, y en este caso, la experiencia empieza desde la portada. Autora: Divya Srinivasan.

Stop the clocks – Oasis. Arriba mencionaba que hay discos que dan ganas de comprar sólo por la portada; con este fue exactamente lo que hice, pues aún cuando la mayoría de las canciones las tenía por separado, la portada me gustó tanto que no pude resistirme a comprarlo. Es una obra del reconocido artista británico Peter Blake.

Nota: quise evitar los clichés, por lo cual no incluí London Calling de The Clash, Aladdin Sane de David Bowie, Mellon Collie and the Infinite Sadness de The Smashing Pumpkins y otras por el estilo que son lugares comunes en este tipo de recopilaciones.

9 básicos del buen diseñador: 4. Imagen

21 dic

La parte medular de todo diseño, al menos tradicionalmente. Muchos deciden estudiar diseño porque les gusta la idea de producir imágenes -dibujo, fotografía, ilustración- aunque paradójicamente, conforme avanzamos en nuestra carrera la importancia de la imagen va disminuyendo. Lo digo porque para el momento en que egresamos, nuestro proceso de diseño inicia buscando imágenes en Google, a las cuales literalmente millones de personas tienen acceso y por lo tanto nuestro trabajo deja de ser una obra original.

¿Por qué lo hacemos? Quizás porque para ese momento ya tenemos muy claro que diseñar es mucho más que generar imágenes bonitas, así que dejamos de hacer justamente esto, dejamos de lado lo obvio. Sin embargo, es un hecho que una mala imagen puede arruinar un buen diseño, por más hábiles que seamos con Photoshop. Así como no puede haber buena película con un mal guión, tampoco puede haber buen diseño con una mala imagen. Aquí algunos tips y observaciones:

Los libros son una fuente grandiosa de buenas imágenes. Suena obvio, pero en esta era digital ya no lo es tanto ¿Cuántas veces hemos visto la misma la imagen utilizada por distintas personas y para fines de lo más diversos? Ese es el resultado de tener a Google como única fuente de recursos. De ahí la importancia de recordar que las bibliotecas están llenas de libros con imágenes que son mucho menos probables de encontrarse en cualquier esquina.

No todo diseñador tiene que ser buen ilustrador o buen fotógrafo. De hecho es muy poco frecuente que lo sea, así que tenemos que saber apreciar el trabajo de aquellos artífices de imágenes y valorarlo justamente.

Una imagen mala siempre será mala, y mientras más filtros usemos más evidente se hace su mala calidad. En estos casos lo mejor es buscar un alternativa -otra imagen, pues- y si no, es momento de usar nuestra creatividad para poder prescindir por completo de ella.

Cuando generamos imágenes originales e inéditas para cada diseño, este obtiene un extra automáticamente: es único.

Por otra parte, una buena imagen tiene la cualidad de ser “suficiente”. Quiero decir, que mientras menos elementos adicionales la acompañen, mejor. Su impacto será mayor.

Una buena imagen tiene el poder de evocar y de provocar sensaciones. Nuestro trabajo es buscar la que encaje idealmente con el mensaje a comunicar. Una buena manera de afinar esta visión es el cine. El cine es imagen en movimiento, cada cuadro nos cuenta algo, cuando ponemos atención a este aspecto, nuestra visión se agudiza.

Para concluir, debo confesar que por mucho tiempo me repetía “no sé dibujar”, y me negaba siquiera a probar. Cuando lo intenté  descubrí que puedo hacerlo y eso me ha dado la posibilidad de crear imágenes que son una fiel reproducción de mi imaginación. Vale la pena intentarlo.

Hay que ensuciarse las manos

3 jul

Ya en varias ocasiones he mencionado mi profunda admiración por Ivan Chermayeff. Hoy lo vuelvo a nombrar a propósito de este post porque quiero escribir acerca de la importancia de trabajar con la manos, no con una en el mouse y la otra en el teclado, sino sosteniendo lápiz y goma. El título lo he tomado de una entrevista que leí hace algunos años donde Ivan Chermayeff mencionaba justamente, que “hay que ensuciarse las manos” para diseñar. Ningún diseñador a mi alrededor lo hace, todos confían ciegamente en su habilidad con las herramientas tecnológicas; en mi trabajo por ejemplo, soy la única que hace bocetos a mano. Con esto no quiero decir que forzamente haya que trabajar como yo lo hago ni tampoco estoy desdeñando las magníficas herramientas con las que los diseñadores de hoy contamos. Eso sería absurdo; lo verdaderamente importante aquí es que cuando uno empieza a ejercitar la mano, no en vez, sino a la par, de ir adquiriendo más habilidades tecnológicas, la visión se magnifica y se agudiza.

Durante mucho tiempo yo había proclamado, casi con orgullo, mi torpeza para dibujar. El hecho no me importaba mucho porque sabía que no era la única herramienta a mi alcance para transmitir mis ideas (fue gracias a esta “limitación” que empecé a estudiar el collage en la obra de Ivan Chermayeff y a hacer mis propios experimentos, usándolo como alternativa a la ilustración tradicional, así que fue muy provechosa). Sin embargo, este año decidí darme a la tarea de crear una serie de ilustraciones acerca de mis ídolos y de mis obras predilectas en la literatura y el cine. Llegó el tiempo de ensuciarme las manos, pues. Primero hice algunos collages y luego, cuando llegó el momento de hacer el retrato de Marcel Proust, decidí que la técnica ideal era el dibujo a lápiz, así que con la mente abierta -necesaria para no redirme antes de empezar teniendo grabado que “no sé dibujar”-  tomé el lápiz y empecé a hacer trazos sobre el papel. No es que haya sido fácil, en lo más mínimo, pero para mi propia sorpresa, el resultado final me satisfizo mucho.

Durante estos meses me notado como mi técnica va mejorando, tanto en la ilustración tracional (hoy hice una de Jamie Cullum) como en el collage y esto enriquece mi visión particular al momento de diseñar. Por eso es importante ensuciarse las manos, recuperar la confianza en el trazo del lápiz que en los albores del diseño fue el origen de todas las grandes obras y que hoy, tristemente está quedando en el olvido de mis contemporáneos.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 142 seguidores