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9 tips para diseñadores. Parte II

30 abr

5. Sé realista y cumple tus compromisos. La competencia es muy fuerte y a ese cliente que llega con una necesidad, siempre habrá alguien que se la resuelva en cuestión de horas y por muy poco dinero. Pero parte de ser “tomado en serio” como diseñador, implica ser realista en cuestión de tiempos y alcances, y una vez que hemos adquirido un compromiso, es muy importante cumplirlo. Que nuestra palabra tenga valor y seriedad.

6. Especialízate. El diseño tiene muchísimas áreas de acción y para ser el mejor lo ideal es escoger una, así es más fácil canalizar el esfuerzo para mejorar día a día. Siempre podremos hacer de todo un poco -algo muy común en México, al menos- pero estar especializado ayuda a obtener un enfoque más claro y concreto de nuestra proyección a futuro.

7. Nunca dejes de aprender. Por otra parte, estar especializado no significa cerrarse a una sola área e ignorar el resto. Al contrario, no sólo hay que esforzarnos por adquirir un vasto conocimiento en todo lo relativo al diseño, algo que nos da un valor agregado como diseñadores es vivir en un constante aprendizaje, no sólo de nuestra área, sino de otros temas que nos llamen la atención. Después todo, nuestro conocimiento siempre termina plasmado en el diseño, directa o indirectamente.

8. Escucha opiniones, pero usa tu criterio. Los diseñadores estamos expuestos como ningún otro profesionista a la opinión de los demás, y por supuesto, todo mundo se cree experto. Eso está bien, porque siempre puede salir algo positivo de una opinión expresada hacia nuestro trabajo, pero no significa que tomemos decisiones sólo por complacer al cliente y anexos. Los expertos somos nosotros, hay que tener el criterio y valor suficiente para defender una idea, no por testarudez, sino porque tenemos la convicción de que es lo correcto y tiene una justificación. Y cuando no es así, también hay que tener la humildad de aceptarlo y regresar sobre nuestros pasos.

9.Nunca te involucres en un proyecto que no te emocione. Es muy triste, pero en mi corta carrera como diseñadora he conocido a muchos colegas que destestan su trabajo. Lo ven como algo que tienen que hacer para vivir, una obligación que cumplir durante ciertas horas, 5 días a la semana. Esto sucede porque eso que están haciendo no los emociona. Si al levantarte no te sientes entusiasmado por trabajar en el proyecto que tienes en proceso, detente, no deberías ir a hacerlo. Es deshonesto para el cliente y para ti mismo. No hagas algo en lo que no crees.

9 tips para diseñadores. Parte I

25 abr

1. Piensa. El diseño empieza con la información, nuestra primer tarea es analizarla y empezar a generar ideas a partir de esa necesidad que se nos ha planteado ¿Cómo vamos a comunicar el mensaje? Esa es la pregunta primordial, no ¿Qué textura le voy a poner de fondo? o ¿qué debo buscar en Google? El diseño empieza en la idea, no en un lienzo de Photoshop.

2. Dibuja. Hasta hace algunos años era inconcebible diseñar sin hacer previamente bocetos. Para mí sigue y seguirá siendo inconcebible, porque ¿Cómo trabajar en algo que no he concebido previamente? Lo relevante es la idea, luego, ¿Cómo vamos a plasmar visualmente esta idea? Para saberlo hay que tomar lápiz y papel y dibujar todo aquello que se nos venga a la mente, este es un proceso mucho más libre y natural que ir directamente a la computadora.

3. No uses imágenes o templates tomados de Internet. Esto puede sonar muy obvio, pero lamentablemente, para muchos no lo es y esa es la razón de que terminemos viendo la misma imagen para anunciar cosas tan diversas como irrelevantes. Y nos parecen irrelevantes justamente porque el diseñador se ha conformado con el mínimo esfuerzo y no ha aportado nada al diseño que lo haga único e irrepetible. Es muy fácil obtener en cuestión de segundos una imagen que se ajuste a nuestra necesidad, el problema es que esa misma posibilidad la tiene cualquier otro diseñador y esto ha provocado una contaminación brutal de diseños ordinarios y carentes de personalidad. Así que siempre que sea posible, hay que generar nuestras tus propias imágenes, hacer más cosas a mano, buscar en libros, distanciarnos un poco de Google.

4. Revisa lo que haces. Siempre he defendido la idea de que los diseñadores somos justamente eso, no editores ni correctores de estilo -ni guionistas, ni copywriters, ni secretarios- sin embargo, el conocimiento del lenguaje es básico y nos atañe porque pertenece a la más básica cultura general. A menos que no nos importe pasar por anafalbetas, hay que leer y no sólo copiar los textos en nuestros diseños y corregir errores ortográficos y gramaticales cuando sea necesario.

Movie Season 2012

14 abr

Por segundo año consecutivo, viví la Movie Season 2012. Así he bautizado a la temporada que abarca de finales de diciembre a finales de marzo, sencillamente porque es la mejor época para ir al cine en mi ciudad. Tres eventos se juntan: Oscar (con los estrenos previos y posteriores al día de la premiación), Ambulante y Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Son aproximadamente tres meses en que 2 o 3 veces por semana se puede ir al cine a ver una buena película.

Sin embargo, hoy debo aceptar con tristeza que esa temporada ha terminado. De aquí en adelante, las películas que aún no se han estrenado aquí, como The Ides of March, Tinker Tailor Soldier Spy y Drive, por mencionar algunas, serán soltadas a cuentagotas, con meses de distancia, en un par de salas y durante un par de semanas. Es decir, el ambiente festivo se terminó. Esto es aún más triste porque mi televisión se descompuso y a menos que compre otra pronto -lo cual dudo- no podré tampoco rentar. Mientras aguardo a que llegue el viernes con la esperanza de que algo bueno se haya estrenado, a continuación el recuento de lo mejor de esta Movie Season 2012 en orden cronológico:

La Piel que Habito

In a Better World

Hugo

The Descendants

The Artist

We Need to Talk About Kevin

LCD Soundsystem: shut up and play the hits

The People vs George Lucas

The Cave of Forgotten Dreams

50/50

Pina

The Help

Once Upon a Time in Anatolia

Shame

Arte por dentro y por fuera. Las 9 mejores portadas de mi colección de discos

6 feb

Hace poco compré el disco de Stephen Malkmus And The Jicks, Mirror traffic y lo primero que pensé al ver la portada fue “esto es una obra de arte”, lo cual me inspiró a crear este post con una serie de las mejores portadas que encontré en mi colección de discos.

Mirror Traffic – Stephen Malkmus And The Jicks. Una pintura con aires del más puro estilo norteamericano hecha portada. Autor: Tom Clark

Odelay Deluxe edition – Beck. La clásica portada del Odelay de 1996, es literalmente, “remodelada”, para esta edición de lujo. La original fue creada por Beck Hansen y Robert Fisher, este rediseño es obra de Mat Maitland.

 Funeral – Arcade Fire. Este es un de esos discos que dan ganas de comprar aunque no se tenga idea de quién es la banda -como si eso fuera posible- sólo por la portada. Autora: Tracy Maurice

Them Crooked Vultures – Them Crooked Vultures. El álbum debut de la banda conformada por tres másters de la música cuenta, además, con una excelente portada e interiores. Con esta dan ganas de imprimir playeras. Dirección de arte: Morning Breath Inc.

The crying light – Antony and the Johnsons. Una fotografía de Kazuo Ohno (obra de Naoya Ikegami, 1977), figura emblemática del Butoh, le da cara a un disco que igual que esta danza, es una exploración por rincones sensibles, melancólicos y oscuros. A mí me conmovió antes de conocer a la banda, a Kazuo Ohno o al Butoh, sólo con mirarla.

O Brother where art thou? Esta película de los hermanos Coen es una verdadera joya y uno de los motivos por los que George Clooney debería ser recordado. El soundtrack es otra joya, y bueno, la portada y arte del disco están en consonancia con todo esto.

Brothers – The Black Keys. Hubo una época en que las portadas de discos no existían, sólo había tipografía, meramente informativa, sobre fondos planos. La portada de este disco -ganador de Grammys en 2011, no sólo por sus méritos musicales, sino también por la dirección de arte de Michael Carney-, es pues, un homenaje a aquellos tiempos.

Illinois – Sufjan Stevens. Escuchar un disco de Sufjan Stevens es una experiencia casi cinematográfica, y en este caso, la experiencia empieza desde la portada. Autora: Divya Srinivasan.

Stop the clocks – Oasis. Arriba mencionaba que hay discos que dan ganas de comprar sólo por la portada; con este fue exactamente lo que hice, pues aún cuando la mayoría de las canciones las tenía por separado, la portada me gustó tanto que no pude resistirme a comprarlo. Es una obra del reconocido artista británico Peter Blake.

Nota: quise evitar los clichés, por lo cual no incluí London Calling de The Clash, Aladdin Sane de David Bowie, Mellon Collie and the Infinite Sadness de The Smashing Pumpkins y otras por el estilo que son lugares comunes en este tipo de recopilaciones.

Mis 9 mejores del 2011: Discos

30 dic

Lo mayoría de los mejores discos que escuché este año son lanzamientos de 2010 o anteriores, pero fueron el soundtrack de mi vida durante los últimos 12 meses.

The age of ADZ Sufjan Stevens. Durante gran parte de este año tuve una fiebre por Sufjan Stevens que me impedía escuchar otra cosa que no fuera él. Fue este disco el que lo provocó. Empezando por Impossible soul:

James Blake James Blake. Descubrí a James Blake hace poco y su disco me encantó. Una voz hipnótica, un piano contundente y letras cargadas de emoción. No se necesita más para entrar en mi lista de favoritos.

Pánico Manuel García. A Manuel García lo descubrí por casualidad a través de Twitter. Debo decir que gracias a mis amigas, tengo una cierta negación hacia la trova y lo que se le parezca, así que cuando lo escuché por primera vez me pareció sencillamente agradable. Pero lo seguí escuchando y su música me conquistó por completo. Presiento que 2012 será el año en que Manuel se hará muy popular en México (tiene gira para abril) pero mientras eso suceda tengo el placer de ser la única a mi alrededor que lo escucha.

Nine types of light TV On The Radio. Esta banda neoyorquina ha llegado a ese punto de madurez en que ya no es difícil hacer un buen disco, sale así naturalmente. Han llegado a una zona segura, por decirlo de alguna manera. Espero que el próximo disco sea más osado, pero mientras tanto, Nine types of light es de lo mejor de este 2011.

El camino The Black Keys. Para mí The Black Keys es la banda más cool del planeta. Toda su trayectoria es auténtica y coherente. El disco después de Brothers es una muestra más de esto y su actitud desenfadada y divertida es la cereza del pastel.

 

Forgiveness rock record Broken Social Scene. Este es uno de esos discos que pone de buenas y que está bien hecho por donde se le vea. Es el primero que escucho de esta banda, pero ya estoy ávida de conocer más.

Rome Danger Mouse. Sabía de Danger Mouse por ser productor de Beck. Cuando supe de un disco que sería una especie de homenaje al soundtrack del western italiano de inmediato lo agregué a mi lista de deseos. Ah, y también participan Jack White y Norah Jones, por si lo anterior no es suficiente.

Let england shake PJ Harvey . PJ Harvey había sido para mí durante años una de esas artistas que sé que existen y que son geniales pero que no me había acercado a conocer, por falta de interés, por pereza o por lo que fuera. Sin embargo, con este disco que estuvo en todas partes -reseñísticamente hablando- me acerqué y me fascinó. Definitivamente quiero escuchar más de ella.

Grinderman 2 Grinderman. Cuando escucho a Grinderman tengo una sensación muy parecida a la de estar en una reunión con puros hombres. Hombres talentosos, por supuesto, así que termino encantada. Este disco es una confirmación más de que Nick Cave es una especie de dios y yo soy su más fiel devota.

Mis 9 mejores del 2011: Películas

29 dic

De la siguiente lista, algunas son películas estrenadas este año, mientras que la última fue estrenada hace más de 70, así que no es una lista sobre lo mejor del año sino sobre lo mejor que yo vi.

  1. Inception. Una película redonda, que no deja nada que desear y que está a nada de convertirse en clásico. Además, la película con la que confirmé que Leonardo DiCaprio es uno de los mejores actores de la actualidad.
  2. Un profeta (Un prophète). Este film de Jacques Audiard es una auténtica joya, una obra genial de cine negro. Lástima que la haya tenido que ver en DVD porque jamás se estrenó en el cine, pero verdaderamente, de lo mejor que he visto en los últimos años.
  3. King’s Speech. Amena y emotiva, ingredientes importantes para ganar un Oscar a mejor película, pero independiente de eso, King’s Speech vale la pena verse por las excelentes actuaciones de Geoffrey Rush y Collin Mark Darcy Firth.
  4. Mic Macs. Cuando renté esta película (sí, renté, porque tampoco llegó nunca al cine) no sabía de qué se trataba, pero había leído muy buenas reseñas y sabía que la dirigía Jean-Pierre Jeunet (Amélie), así que no necesitaba más. Me encantó la gracia, sutileza y estética de Mic Macs. Una de esas películas que rezuman libertad creativa y encanto.
  5. De Hombres y de Dioses (Des hommes et des dieux). Mi reseña aquí.
  6. Midnight in Paris. Woody Allen no era tan Woody Allen desde mediados de los 90 y aunque la trama por momentos se siente forzada y cae en lugares comunes, es enteramente disfrutable.
  7. Tetro. La primera película escrita por Francis Ford Coppola en 35 años, o dicho de otra manera, su primera oportunidad en varias décadas de dirigir una historia propia, más allá de las mega producciones, ahora clásicos, que lo han convertido en uno de los directores más respetados del mundo.
  8. El listón blanco (Der weisse band). Una de esas películas que no son para todo mundo, por su madurez y complejidad. De esas que hay que ver más de una vez porque con cada mirada se van desvelando capas con significados y detalles. De esas que te dejan pensando, pues.
  9. Gone with the wind. Tuve la extraordinaria oportunidad de ver la que es quizás la mejor película de todos los tiempos en pantalla grande. Me encantó como pocas en la vida. TODOS debebían verla.

Mis 9 mejores del 2011: Libros

28 dic

Para cerrar el año voy a dedicar mis últimos posts a hacer un recuento de lo mejor de mi 2011. Empezamos con los libros:

  1. 2666 Roberto Bolaño. Todo lo que puedo decir de esta obra está aquí. Bueno, eso y que es lectura obligada porque Bolaño ya es un clásico de las letras latinoamericanas.
  2. José Trigo Fernando del Paso. Uno de los escritores indispensables en la literatura iberoamericana, más conocido por Noticias del Imperio. En José Trigo experimenta con el lenguaje de una manera que una vez Eduardo Casar en La Dichosa Palabra comparó con Joyce, no hay más que decir.
  3. As I lay dying William Faulkner. Uno de mis escritores favoritos, una de sus mejores novelas. Hace poco leí que la escribió en seis semanas, lo cual no sólo pone de manifiesto su genialidad sino también la naturalidad de su oficio de escritor que permea en cada uno de sus personajes.
  4. Almas muertas Nikolai Gogol. El primer libro que leo de Gogol (gracias a Sergio Pitol que me lo recomendó a través de Domar a la divina garza) lo disfruté enormemente y me dejó con ganas de leer más obras suyas.
  5. Si una noche de invierno un viajero Italo Calvino. Una obra llena de originalidad. No está en duda que Italo Calvino es un extraordinario escritor pero además -a diferencia de otros extraordinarios escritores- es accesible y muy ameno.
  6. Por el camino de Swann Marcel Proust. O como yo lo llamo, “empezar al revés”, porque llegué al primero tomo de En busca del tiempo perdido ya muy avanzada en la lectura de los siguientes, algo muy interesante porque  ya sabía cómo se iban a resolver muchas situaciones más adelante y eso generaba una especie de complicidad entre la novela y el lector, o sea yo.
  7. Ilusiones Perdidas Honoré de Balzac. Este año me percaté de cuánto me gusta Balzac. Lamentablemente no todos sus libros se consiguen en español pero eso sólo ha sido un motivo más para convencerme de que debo aprender francés. Este libro es uno de los más notables de esa magna obra, enteramente notable, que es La comedia humana.
  8. El mundo de Guermantes Marcel Proust. Otra vez Proust, qué más puedo decir, todos deberían leerlo.
  9. Leviathan Paul Auster. Mi segunda lectura de Paul Auster. La primera no fue muy afortunada (Travels in the scriptorium) pero sabía que tenía que leer otras obras y no me equivoqué. Leviathan es uno de esos libros que condensa un poco de todo, narrada de manera brillante y sencilla a la vez.

9 básicos del buen diseñador: 9. Evolución

27 dic

La premisa es la siguiente: “Por muy exitoso que haya sido tu último diseño, el próximo que hagas debe superarlo y aportar algo adicional”. Esta es la única manera de crecer y no ser dejado atrás por la ola de nuevas generaciones -cada vez más numerosas- de diseñadores.

La evolución es lo que nos mantiene vigentes. Los otros básicos no sirven de mucho si no los renovamos y experimentamos recorriendo nuevos caminos. Y también es necesario someternos nosotros mismos a eses juicio crítico que aplicamos invariablemente al trabajo de cualquier otro diseñador. Después de todo, a veces se puede -jamás se debe- engañar al cliente, pero nosotros mismos siempre tenemos la consciencia de nuestros errores u omisiones, o simplemente de nuestro conformismo porque el cliente era muy poco exigente. Pero cuando nos percatamos de la importancia de evolucionar, nos medimos en base a los estándares de los mejores, de nuestros héroes, y no dependiendo de la exigencia del cliente. Éste es muy variable, en cambio los héroes permanecen.

No conformarse y exigirse más cada día es el camino correcto hacia la evolución. Además no es un “don”, está a nuestro alcance y depende de la dedicación, profesionalismo y preparación constante. Si tu trabajo de hoy es igual al de ayer hay un estancamiento. Dejemos de lado el estilo -principal enemigo de la evolución- y lo seguro. Lo relevante es evolucionar, dar un paso hacia adelante cada día.

9 básicos del buen diseñador: 8.Sentido común

26 dic

En el diseño como en toda profesión existen reglas básicas que es necesario cumplir para obtener un buen resultado; en este caso, un buen diseño. Sin embargo, ¿Cuántas veces nos hemos topado con textos imposibles de leer -ya sea por la fuente tipográfica, por el puntaje, el contraste entre letras y fondo, etc.?, o ¿con imágenes publicitarias que parecen una copia fiel de otra campaña?

Es casos así el sentido común brilla por su ausencia y demuestra cuán importante es. Si el diseño es un proceso mental, su ejecución debe seguir cierta lógica, una lógica que considere los fundamentos para la buena comunicación. Desde los elementos estéticos -color, imágenes, tipografía, formatos, etc- hasta factores culturales y éticos.

Pienso que si me llegara un proyecto en el cual tuviera que representar al rock, por ejemplo, en primera instancia me vendrían a la mente imágenes de Nick Cave o de Tom Waits. Pero lamentablemente una solución así sólo sería comprensible para mí misma. Tendría que dejar para mi lado artístico esa ejecución. Como diseñadora, mi sentido común me diría que es necesaria una investigación, hasta obtener aquellos elementos clave que para mi público meta definen el rock. El sentido común nos obliga a ver fuera de nosotros mismos y ponernos en el lugar del espectador, o mejor dicho, de los espectadores, para que el mensaje llegue al mayor número posible. En pocas palabras, el sentido común es un recordatorio latente de que nuestra meta es comunicar.

Se habla mucho del “diseño para diseñadores”. Por mi parte no tengo nada en contra, si efectivamente ha sido creado con el propósito de ser comprendido sólo por colegas. Pero cuando no es así, es un fracaso total, incluso por definición, por muy elevados que sean sus propósitos estéticos.

El sentido común debe ser una compañía permanente a lo largo de todo el proceso creativo. Desde el momento en que generamos las primeras ideas hasta el punto en que determinamos cómo se va reproducir nuestra obra.

9 básicos del buen diseñador: 7. Curiosidad

25 dic

Una de las características que tienen en común las mentes más geniales de la historia, es la curiosidad. Miles y miles de inventos y descubrimientos no habrían sido posibles sin la curiosidad de sus autores. Ésta es uno de los principales detonantes de la creatividad.

Como diseñadores es muy importante que nuestros intereses no se limiten a nuestra profesión, sino que desarrollemos una curiosidad e interés por temas diversos; esto nos abre la mente y nos amplía la visión de las cosas.

Hace poco leí una historia que contaba Steve Jobs. En cierta universidad impartían un excelente de curso caligrafía, el mejor de los alrededores. Steve se sintió muy atraído por la materia y aunque no tenía nada que ver con el trabajo que desarrollaba, decidió tomarlo, por el simple gusto, aún con la consciencia de que probablemente jamás le sería de utilidad. Años después, cuando llegó el momento de desarollar el sistema operativo para Mac, aquellos conocimientos caligráficos -estética y armonía-, tomaron sentido y, después de todo, sí llegó el momento en que aplicó lo aprendido en aquel curso que tomó sólo por curiosidad y placer.

Así existen incontables historias. La curiosidad nos lleva a explorar nuevos caminos y vivir experiencias distintas de las habituales. Esto siempre será algo benéfico para nuestro desarrollo como creativos. Además la curiosidad nos impulsa a hacer las cosas de manera distinta.

Hay diseñadores que están tan casados con el “estilo” que se niegan a utilizar una fuente tipográfica distinta a la que han usado siempre, o una paleta de color diferente. A menos que seas Massimo Vignelli, esta negación sólo entorpece la evolución ¡Hay que dar paso a la curiosidad y experimentar con nuestro trabajo!

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