Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Un cielo de Magritte y un funeral

Con esto me topé cuando venía hoy de regreso a casa y lo asocié inmediatamente porque apenas ayer estuve en el museo del Palacio de Bellas Artes para ver la exposición de Magritte. Ya sabía que iba a estar lleno de gente pero mientras más días dejara pasar más gente habría porque la exposición ya va de salida y dejarla pasar no era una opción; ya me pasó así con la del Greco que definitivamente no vi porque el día que fui era en la última semana y había gente incluso afuera del edificio esperando entrar. El caso es que llegué muy temprano al museo y me topo con que está cerrado. Antes de enfurecer por completo me acerqué a la puerta de entrada donde había un letrero informando que el museo abriría más tarde con motivo del homenaje que se haría a Carlos Monsiváis. Entonces me tranquilicé, únicamente tendría que volver después. Aproveché de todas formas para entrar y ver por primera vez en la vida cómo se hace un homenaje a un reconocido escritor en el Palacio de Bellas Artes. Nada particular en realidad, varias figuras públicas montando guardia de honor por turnos, el tipo echando porras, que nunca falta, y el señor que lleva un ramo de flores como si el homenajeado fuera un íntimo conocido suyo. Minutos después me salí y fui al Munal a ver la exposición “El Éxodo Mexicano”, donde se hace una interesante analogía entre héroes mexicanos de distintas épocas de nuestra historia a través de una mirada renovada y diferente. Tuve suerte porque era el último día que se exhibía.

Y después vino Magritte. Algunas de sus pinturas más representativas y los elementos constantes en su obra: la pipa, las esculturas de piedra, las aves, las rocas, el cielo. Sin embargo, más que ver las pinturas, lo que me pareció más interesante fue leer acerca de su visión sobre los objetos y las palabras; una concepción metafísica y poética que encierra una profunda exploración de las propiedades y valores de la palabra y de la representación pictórica, así como la importancia de los sueños y la interpretación personal que cada individuo da a una obra para “completarla” y recrear su significado. Más allá de la etiqueta de “surrealista”, Magritte supo crear su propio lenguaje de expresión artística, plagado de símbolos íntimos e intereses muy particulares que logró transmitir con una visión revolucionaria y apartado de las tendencias en voga de su época. Por eso era importante ver su obra, verla de cerca, percibir los detalles de las pinceladas, el tono exacto de los colores, estar rodeada de las pinturas y recrear la atmósfera del momento y el lugar en que fueron creadas. Además también se exhibe una serie de fotografías del artista rodeado de sus seres más cercanos, en reuniones, de vacaciones, de paseo con su perro Jackie, en su estudio… todo sirve para conocer un poco más al artista y al hombre. Al final me fui de ahí satisfecha y con una buena dosis de inspiración.

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Esta entrada fue publicada en 21 junio 2010 por en arte, creatividad, pintura y etiquetada con , , , .
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