Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

2666 en 666 palabras

La historia podría prolongarse indefinidamente. O más bien, es lo que sucede, hasta donde cada lector se permita imaginar el futuro de los personajes, así como su presente y su pasado, porque es una novela contada en distintos tiempos. Los personajes no se dividen en principales o secundarios, existe una estructura más profunda y a la vez más simple: cada personaje es importante – por lo tanto único –  y en cierta manera fundamental. La novela nos va retratando el universo de cada uno y no escatima en detalles. Tiene mucho de la vida misma y a la vez está llena de poesía, como si al traje diario de la vida se lo enriqueciera con un  estrafalario sombrero de plumas hecho a mano y con una combinación inusual de materiales. Así que a veces la historia es repetitiva, redundante, cansada, pero esto no es defecto sino virtud, porque todo ello contribuye a asimilar el universo construido por Bolaño. Imposible salir, si uno lo hiciera quedaría con la sensación de que se está perdiendo de algo importante.

Los nexos entre los personajes de los distintos libros (5 en total conforman la obra) son sutiles, vagos, da la impresión de que si no existieran no afectaría nada la vida de aquellos, y este es otro más de los aciertos y signos de originalidad en la obra. Porque gran parte de la literatura y el cine se trata de encuentros casuales que cambian la vida de los involucrados, de la mano del destino moviendo piezas. 2666 en cambio, es sobre encuentros casuales que no cambian en nada sustancial la vida de los involucrados, como si el destino dijera “hago movimientos en cosas fundamentales pero también en las pequeñas cosas, en la vida cotidiana; no todo es grandeza y drama, no todo son giros de 360° o de 180°, hay giros más modestos o simplemente no hay giro, sólo enfrentamiento y no hay motivo, sólo sucede”.

Este regocijo en la irrelevancia nos ayuda a ver un universo más rico y poblado, porque nos conduce a aguzar la vista y a ser más atentos. Este “universo Bolaño” está plagado de todo tipo de seres: estrafalarios, deprimentes, repugnantes, corrientes, simpáticos, únicos, clásicos, atormentados, eruditos, joviales, cínicos, simples, entrañables. Los escenarios en cambio son mucho más uniformes: grises, miserables, opresivos, desérticos. Desérticos literalmente – Santa Teresa como trasunto de la zona fronteriza mexicana – pero sobre todo, metafóricamente. Las ciudades están en guerra, destruidas, o en el mejor de los casos en reconstrucción; en el mar la máxima forma de vida son las algas; el bosque es un desierto helado; el campo un terreno olvidado; el lado mexicano una zona sobre la que flota constantemente la muerte, ya sea gradual o violenta, y el desamparo.

Antes de terminar el primer libro, la atmósfera ya huele a polvo, a sangre, a libros viejos, a medicamentos, a alcohol, a semen, a sudor, a humedad; el ambiente es frío, triste, abrasador. Los personajes viven una realidad nada envidiable y parece que la felicidad les está vetada, sin embargo, exhiben un desdén total hacia la misma y en general hacia aquello que les es distante, lejano o imposible. No les interesa, no se lamentan, simplemente viven y eso que viven no escapa, casi nunca, al análisis. Por encima y ante todo, son personajes conscientes y reflexivos. Buscan significados en el mundo de los sueños, de los recuerdos, del azar y del deseo y es en estos mundos en donde parece que libran sus más significativas batallas, acaso porque el otro mundo, el de la realidad del día a día, es como es.

2666 es una novela integral y a la vez fragmentaria. Lo primero porque una parte sirve para dar sentido a la otra y los eslabones que las unen, aunque sutiles, son también vitales, así que bien vale leer las más de 1100 páginas. Y fragmentaria porque podrían tomarse un par de páginas y a partir de ahí construir una historia aparte. 2666 también es una novela apabullante, erudita, digna, maestra, moderna, y también, clásica.

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Un comentario el “2666 en 666 palabras

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Esta entrada fue publicada en 3 febrero 2011 por en arte, creatividad, literatura y etiquetada con , , , , .
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