Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Para escribir más

Quiero tomar este inicio del segundo semestre del año para hacer una reflexión. A finales del año pasado entre mis propósitos se encontraba el de escribir. Escribir más, con disciplina, como si fuera un trabajo y no un pasatiempo, pues sabía que era la única manera de llegar a ver algún día mis ideas materializadas y no como un ente abstracto que habita sólo en mi mente. Y no es que pretenda vivir de la escritura, pero a la par de  convertirme en una ávida lectora fue germinando en mí esa semilla de la creación literaria, y no sacar provecho de ella sería como tener un cheque y nunca cambiarlo. Es decir, si escribo es porque puedo, porque está a mi alcance y porque es un canal más para comunicar. Seis meses después de aquel propósito de año nuevo, me doy cuenta que aquella novela cuyo origen es remotísimo pero que empezó a tomar forma el año pasado, va por el sendero correcto. Antes habría pensado que para llegar a este punto habría de tomarme unas largas vacaciones – cosa imposible, por lo demás – y no hacer otra cosa que no fuera escribir, y con esto la posibilidad de concluir este proyecto era prácticamente nula.

Pero a inicios de año preparé mi rutina diaria. Después del trabajo, dedicar dos horas para mis proyectos creativos personales y una hora para leer. Y con excepción de aquellos días, incluso semanas enteras, en que mi hora de salida del trabajo era la madrugada del día siguiente – y que en realidad valió la pena porque de esas madrugadas surgieron proyectos muy buenos y yo me gané la confianza y el respeto a mi trabajo – y que lo último que deseaba era usar mi cerebro para lo que fuera, pude ajustarme a esta disciplina. Me propuse escribir en este espacio una vez por semana, y aunque no he cumplido cabalmente, me siento satisfecha. Veo todo lo que he escrito este año y pienso que de no haberlo hecho todas esas ideas se habrían perdido, ese pez se habría ido de mis manos, y quien sabe si no será la materia prima de un platillo extraordinario que va a deleitarme y a deleitar a otros. Quiero decir que uno nunca sabe, por eso es tan importante atrapar las ideas al momento en que llegan, no esperar a que “tomen forma”, a que sea el momento ideal, a que el producto terminado se forme en la mente – pretextos todos estos que yo me repetía para no escribir –  porque es muy probable que la mente no sepa procesar algo que apenas está naciendo, hay que sacarlo, dejarlo plasmado de alguna manera  – en mi caso, cargo a todas partes con un cuaderno de apuntes – y en un momento determinado, no “cuando haya tiempo” ni “cuando haya inspiración”, sino un momento destinado específicamente para crear y que se respetará como si fuera una rutina de ejercicios o una cita con un cliente, volver a esa idea, a ese par de líneas o a esa palabra que capturamos y que es una obra en potencia.

Es muy fácil no hacerlo, yo antes solía desperdiciar mi tiempo libre porque no era consciente de su valor. Pero ahora que veo como este tiempo libre da frutos y me enriquece, desperdiciarlo me parece una locura. Mi trabajo creativo no termina cuando salgo de la oficina, es una labor de tiempo completo, porque además, no existe otra forma de crear y de concluir una obra.

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Esta entrada fue publicada en 2 julio 2011 por en creatividad, ideas, literatura y etiquetada con , , , , .
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