Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Diseño limitado

¿Vivir en México nos limita para diseñar? Esta pregunta desató en mí una reflexión que aquí comparto. Me decían, por ejemplo, que el diseño europeo es elegante y refinado, porque viven en ciudades limpias y refinadas en sí mismas, donde hay un sentido urbanístico de primera instancia, mientras que en México, a la vuelta de la esquina, literalmente, uno se topa con contaminación visual por doquier.

Consideremos que estamos en un país donde la mayoría de la gente cree que saber usar Photoshop te hace diseñador, así que prácticamente cada pared, de cualquier ciudad expone algún ejemplo perfecto de lo que NO se debe hacer como diseñador. ¿De qué manera afecta que en vez de entrar al subway con un sistema de señalización impecablemente diseñado por Massimo Vignelli entremos a una especie de mercado subterráneo, después de sortear cientos de puestos ambulantes, cada uno con su cartel o lona respectivos “diseñados” evidentemente por ellos mismos o por el encargado de una imprenta digital?

Llegué a la conclusión de que su efecto no es necesariamente negativo. Vivir y ser diseñador en México no nos limita, nos condiciona. De la misma forma que a un diseñador alemán, por ejemplo, lo condiciona vivir en una ciudad urbanísticamente ideal. No es una desventaja sino sencillamente un factor que circunscribe lo que creamos. Pensemos que lo que para nosotros es el modelo del buen diseño a un europeo le puede parecer aburrido y ordinario; de la misma forma, lo que para nosotros como mexicanos es desagradable y corriente, para un extranjero es fuente de inspiración. Existe actualmente una fascinación por toda esa gráfica popular que nosotros generalmente desdeñamos. Mientras que el diseño mexicano que gana premios y que buscamos emular, sigue el más puro estilo primermundista (simplicidad, orden, claridad), el estilo mexicano, el kitsch, el de la tipografía hecha por rotulistas, el de colores vivos y contrastantes, fascina e inspira al mundo entero. Esto ha dado pie a toda oleada de diseño mexicano, que rinde homenaje al estilo mexicano.

Porque hoy diseño mexicano y estilo mexicano, son dos cosas distintas. El diseño mexicano, (y con esto me refiero al hecho por mexicanos, independientemente del estilo), día a día muestra barreras más tenues, puesto que hoy tenemos acceso a cualquier fuente de inspiración posible con sólo entrar a Internet. Hoy es muy difícil saber saber si algo fue hecho por un mexicano o por un australiano. La obra ya no nos da esas señales inequívocas presentes en el siglo pasado, cuando el diseño de cada país tenía un estilo marcado y evidente, es decir, cuando el diseño de un país y su estilo, eran una misma cosa. Mientras que ahora nos es casi imposible definir la nacionalidad de un diseño y podemos hablar de uno global (con un estilo también global), los estilos de cada nación son tema aparte y es ahí donde el estilo mexicano cobra una fuerza muy importante y está siendo emulado por diseñadores de todas partes del mundo -incluyendo a los propios mexicanos- que acaso piensan que vivir en calles con paredes rotuladas con letras góticas y con anuncios multicolores de bailes y luchas debe ser muy divertido e inspirador. Así que lejos de limitarnos, vivir y diseñar en México nos condiciona positivamente.

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