Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Clásico doble

Desde los albores del cine hemos sido testigos del affair entre éste y la literatura. Me parece una consecuencia muy natural, por lo demás. Por cada gran novela existe más de un cineasta que desearía trasladarla a la pantalla. Pero tal como en los grandes romances, los involucrados difícilmente salen bien librados. Muy pocos son los casos en los que un libro es trasladado dignamente al cine, y no me refiero a que sea una reproducción fiel -porque no es el caso, no tiene por qué serlo- de la novela, sino a que se le equipare en calidad, trasladando lo escrito a un lenguaje cinematográfico adecuado.

Hoy voy a escribir sobre una de esas excepciones. To kill a mockingbird es un clásico moderno, su éxito fue instántaneo y de tal magnitud, que a la escritora, Harper Lee, le sobraron ofertas para comprar los derechos de llevarla a la pantalla grande. Esto finalmente sucedió 2 años después de la publicación, en 1962. Se trata de la historia de un abogado viudo, padre de dos hijos pequeños, que ha aceptado defender a un negro acusado de violar a una joven blanca. Acepta aún con todas las implicaciones sociales que esto representa en una provincia sureña, en una época Post-Depresión; lo hace porque es un hombre con un alto sentido del honor, de la moral y de la justicia. Todo esto nos es narrado en la voz de su hija menor -quien al inicio cuenta con 6 años- que de manera sencilla, cálida y con un natural sentido del humor, recuerda estos episodios de su infancia. El mérito más grande de Harper Lee es contar una historia acerca de la injusticia racial con la gracia y naturalidad con que lo haría una niña.

Un primer reto para llevar un libro así a la pantalla es encontrar a los actores ideales. Cuando los  personajes son entrañables los actores no pueden quedarse cortos; el lector es el juez más severo, ¿cuántas veces al salir del cine hemos escuchado a lectores-espectadores decepcionados decir: “así no me lo imaginaba”? En este caso, los actores son francamente perfectos. Gregory Peck obtuvo un Oscar por su actuación como Atticus Finch, que se convertiría por siempre en su actuación preferida. Y también en un clásico por sí misma y un símbolo cinematográfico del abogado justo y honorable. Es una de esas actuaciones que uno goza profundamente como espectador.

El otro personaje clave es Scout. Para escogerla se hicieron audiciones a donde llegaron niños de todo el país, pero el director tenía muy claro que esta niña debía ser del sur, para transmitir naturalmente esas características tan particulares de aquella zona. Mary Badman fue la elegida y así se consumó el dúo ideal. Muchos años después ella relataría su experiencia al trabajar con uno de los actores más importantes de Hollywood y confirmaría lo que tan claramente se percibe en la pantalla: Gregory Peck se parecía mucho a Atticus Finch y actuar junto a él fue muy sencillo, todo sucedía de manera natural y amena.

El guión cinematográfico es otro éxito. Imposible incluir todas las anécdotas de un libro de más de 300 páginas; sin embargo, la trama está escrita de tal manera que no se pierde nada esencial, guarda ligeras diferencias contra la obra original, justificadas para mantener la coherencia y ritmo narrativo. La novela completa es un abanico de anécdotas con muy variados enfoques. En la película aparecen las anécdotas que proyectan el enfoque más importante: el conflicto racial y moral visto con la inocencia de la infancia. Es un guión construido en base a decisiones y elecciones acertadas, aunque quizás si no hubiera leído el libro, el efecto no habría sido tan grato.

Como decía al inicio, en muy escasas ocasiones de una gran novela se hace una gran película, esta dupla difícilmente es equilibrada y justa. Más escaso, verdaderamente excepcional, es que de una novela clásica se haga una película clásica. To kill a mockingbird entra en esta categoría de dignas y muy gratas excepciones.

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4 comentarios el “Clásico doble

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Esta entrada fue publicada en 5 agosto 2012 por en arte, cine, literatura y etiquetada con , , , , , , , , .
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