Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

De compras y sorpresas

El fin de año se acerca y para definir estos últimos días la palabra más apropiada sería sorpresa. La más grande, que Nick Cave viene a México. Cuando leí la noticia creí que era una broma,  incluso hice memoria para asegurarme de que no era el Día de los Inocentes y pasé un fin de semana en suspenso esperando información oficial. La noticia se confirmó y yo pasé horas de ansiedad imaginando miles de situaciones posibles -y completamente improbables- que podrían impedirme obtener mi boleto. Pero finalmente, si el mundo no se acaba la próxima semana, en febrero tacharé una más, de mi lista de cosas que tengo que hacer antes de morir.

Luego está la sorpresa de que The Phaidon Archive of Graphic Design, esa extraordinaria colección de imágenes por la tuve un ataque de ansiedad-deseo cuando la descubrí, la rebajan al 50%, ni siquiera sé como me enteré, pero esta vez no pude autopersuadirme de que era mucho dinero para gastar de golpe en libros. Hay quienes están locas por las bolsas o por los gadgets, yo lo estoy por los libros… y por los discos… y un poco por los zapatos.

Hablando de discos, hace unos meses ordené uno que ni siquiera trae un disco. Song Reader de Beck es un regreso a los inicios de la música, cuando lo que se comercializaba eran las partituras y la ejecución era del otro lado, no del compositor sino del comprador. Luego, a inicios del siglo XX, los cuadernos de partituras eran ilustrados con una portada, Magritte por ejemplo hizo algunas en los años 20’s; aquellos eran los inicios del album art. En fin, lo compré por una razón simple: es de Beck y aunque no tengo idea de cómo leer una partitura seré muy feliz cuando lo tenga en mis manos.

Pero también están otro tipo de compras, las obligadas, esas que hay que hacer porque una amiga oportunamente cumple años por estas fechas o porque en la oficina hay un intercambio de regalos. Ayer pasé literalmente horas buscando regalos y salí completamente harta del centro comercial. Al cual, por lo demás, hoy tuve que volver, porque no había visto Argo y ya está sólo en una sala de toda la ciudad -justamente ahí, en el centro comercial- es decir, última oportunidad de verla en pantalla grande. Al final valió la pena (y aquí sí aplica “la pena”). Argo no fue totalmente una sorpresa, pues me esperaba una buena película, pero si lo fue por el guión y porque tantas películas mediocres me habían hecho olvidar que Ben Affleck inició su carrera no delante, sino detrás de las cámaras -el guión de Good will hunting que le valió un Oscar junto a Matt Damon- y ahora como director es una grata y prometedora sorpresa.

Aún me faltan algunas sorpresas, como el regalo que recibiré en el intercambio, que con suerte será agradable, aunque desconfío un poco; o el final de The grapes of wrath -aunque realmente preveo que será trágico- que descubriré hoy o mañana. De compras ya nada, mi presupuesto ha llegado al tope de aquí al próximo año, pero no pude haberlo gastado de una mejor manera.

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Esta entrada fue publicada en 16 diciembre 2012 por en cine, diseño, ideas, música y etiquetada con , , , , , , , , , .
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