Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Lo mejor de mi 2012. 9 libros

Mi recuento del 2012 no estaría completo sin mencionar los libros. Este año leí algunos clásicos norteamericanos, leí por primera vez a autores increíbles, terminé En busca del tiempo perdido y corroboré que jamás podría estar sola si tengo un libro al lado. Estas son las mejores novelas que leí este año:

libros

El tiempo recobradoMarcel Proust. El tomo final de En busca del tiempo perdido tiene ese dulce encanto de la nostalgia. Luego de 6 tomos uno ve a los personajes como viejos conocidos. Al llegar a éste último, narrado en tiempo presente, los amigos, familiares, amores y demás personajes ya no son más que un recuerdo. Hay partes, como por ejemplo cuando el narrador recuerda a su mejor amigo Robert de Saint-Loup, muerto en la guerra, en que lloré como si se tratara de un amigo mío.

Pieza única – Milorad Pavic. Una novela inusual. La segunda edición consta de 2 partes: una es el libro donde se narran una serie de asesinatos con una aparente relación entre sí, cuyas pistas únicamente pueden ser halladas en los sueños, vendidos por un extraño y sospechoso médium. La otra parte es el cuaderno azul, donde el inspector superior Eugen Stross, encargado de la investigación de estos asesinatos, escribe sus anotaciones sobre el caso. Es tarea del lector hayar la relación entre ambas partes y sacar sus propias conclusiones sobre los hechos. Por eso es una pieza única.

Las ciudades invisibles – Italo Calvino. Este es un libro sobre viajes, lugares e imaginación, con un plateamiento original y muy interesante. Marco Polo es el viajante que conocemos en una misión ficticia: describir a Kublai Kan, emperador de los tártaros, las ciudades que ha visitado. Todas ellas tienen una sola cosa en común: no existen, son intangibles, imposibles. Esto conduce a una reflexión, ¿Acaso hace una diferencia en las impresiones que se forma el emperador al escuchar a Marco Polo el hecho de que las ciudades no existan? En realidad esas ciudades invisibles, imposibles, cobran vida conforme el viajante las describe, se construyen en la mente del emperador.

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas – Haruki Murakami. Este libro no aparece en la foto porque no lo tengo, fue un préstamo de una amiga que agradezco enormemente, porque si no se hubiera ofrecido a prestármelo creo que habrían pasado varios años para que llegara a él. Si hay algo que admiro de Murakami es su extraordinaria imaginación, conforme leo sus libros me da la impresión de que estoy siguiendo el curso libre y natural de su pensamiento, pero al final, sorprendentemente, todo tiene coherencia, sentido y armonía. Una novela compleja pero sumamente entretenida y fácil de leer.

To kill a mockingbird – Harper Lee. Amé este libro, me imaginé siendo Scout, deseé que Atticus Finch fuera mi padre, lloré un par de veces y me reí muchas más. Escribí un post aquí luego de leerlo y de ver la película -que por supuesto corrí a comprar.

El idiota – Fedor Dostoievski. Soy fan de Dostoievski, leería cualquier libro suyo sin necesidad de saber de qué trata. El idiota es uno de esos libros que conforme leía, inevitablemente imaginaba en pantalla, es como el cine antes del cine. Tan largo como entretenido, con personajes de gran profundidad psicológica, llenos de matices, sorprendentes pero verosímiles y humanos, El idiota, aunque está de más decirlo, es una novela admirablemente escrita.

Porque parece mentira la verdad nunca se sabe – Daniel Sada. Primero tengo que confesar que me tardé SIGLOS leyendo este libro. Al principio me parecía como si estuviera escrito en un idioma incomprensible y era una proeza seguir el hilo de la lectura.  Sin embargo, eso no me impidió darme cuenta de que estaba ante una gran obra. Sobre Daniel Sada había leído que era un escritor barroco, lo cual me entusiasmó porque siempre he preferido a los escritores que se toman la libertad de extenderse decenas de páginas para narrar un simple evento, porque pueden. Cuando murió, recuerdo que Juan Villoro escribió este tweet: “Murió Daniel Sada. Inventó la exuberancia del desierto. Fue abundante donde no había nada. La tierra baldía le debe un bosque”. Eso es esta novela, que por cierto, casual y oportunamente leí durante la época de  elecciones y me impresionaron las similitudes entre la realidad de aquella época -mediados del siglo XX- y la realidad de ahora. Tristemente, casi nada ha cambiado.

The grapes of wrath – John Steinbeck. Entre la tragedia griega y la diáspora bíblica, este clásico norteamericano narra la migración masiva de granjeros de Oklahoma a California, ocurrida durante la Gran Depresión, centrado en la travesía de la familia Joad. La edición que leí viene con una introducción muy completa que explica el contexto histórico y social de la novela. No sólo es una extraordinaria obra de ficción, sino un documento valioso para conocer un periodo de la historia norteamericana.

The catcher in the rye – J.D. Sallinger. Creo que nunca me había reído tanto con un libro. No porque se trate de un libro “divertido”, en lo absoluto. Pero Holden, el personaje principal, es un adolescente con un cinismo y pesimismo francamente hilarantes. Narrado en primera persona, con un estilo desenfadado y honesto, es imposible no sentir empatía, incluso identificarse ampliamente, con este muchacho apático, depresivo y desencantado de un mundo donde nada parece tener sentido ni significado.

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