Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Escuchar música hoy

discos

¿Saben qué objeto es casi imposible de conseguir hoy en día? Una carpeta para cd’s. Resulta que ya tengo suficientes dvd’s con rutinas de ejercicios -de esos que vienen en sobrecito de papel dentro de las cajas de cereal- como para seguirlos apilando y abrir uno por uno en las mañanas para elegir alguno, así que decidí comprar una carpeta para guardarlos. He ido a por lo menos 5 lugares y sólo he encontrado 2 modelos, horribles y caros así que mis dvd’s siguen en su sobre de papel. Todo esto me llevó pensar en el cambio tan dramático que ha tenido la forma de escuchar música -y de almacenar archivos digitales también- hoy en día.  Es sumamente improbable escuchar a alguien menor de 20 años decir: “me voy a comprar el nuevo disco de X” (por lo tanto las carpetas para cd’s han pasado al olvido). Y no es que antes fuera muy común, por lo demás. El 90% de la gente que conozco siempre ha escuchado música robada, sólo que antes era en forma de cd’s piratas y ahora es a través de tristísimas páginas de internet donde pueden descargar archivos sin ningún costo.

Pero además de ya no poseer discos físicos, las nuevas generaciones ya no poseen esa intensa y sólida admiración hacia las bandas y músicos, parte fundamental del desarrollo de personas como yo. Por ejemplo, conozco a una chica que escucha “de todo”, literalmente; tiene un iPod plagado de música “fuera de lo común” que alguien se encarga de transferirle regularmente, de origen incierto y por la que obviamente nadie ha pagado, pero sería incapaz de nombrar el disco en que aparece X canción, el nombre del cantante de la banda o siquiera reconocer la portada del disco. La música ha pasado a ser anónima, ahora sólo hay géneros, corrientes, nadie ubica a LA banda, sino que ven a varias bandas como un todo, “soy muy indie”, o “el dubstep me late un buen”, etc.

Hay casos más extremos en que los adolescentes son incapaces de escuchar ya no digamos un disco, sino una canción completa. Tocan unos segundos y pasan al siguiente track, sin entender nada, sin hacer el más mínimo esfuerzo por asimilarlo, sólo buscan sonidos agradables para amenizar sus trayectos o sus reuniones. No conozco a nadie menor de 25 años que sufra una crisis de ansiedad -como yo- cuando se entera que su banda favorita va a dar un concierto en el país. Simplemente porque no tienen banda favorita. “Me gusta de todo un poco”, es la respuesta más común en estos días a la pregunta ¿Qué música te gusta? Se declaran fans porque les gusta UNA canción, van a festivales de música donde escuchan de corrido a decenas de bandas sin ubicar a ninguna e intercambian música entre ellos como si se tratara de cualquier mercancía.

Antes yo me tomaba el tiempo para hacer una selección de música especial para algún amigo y quemaba un cd que le regalaba, para que entendiera de lo que hablaba cuando le respondía: “me gusta Beck” y él no sabía quién era. Hoy todos saben quién es o pueden saberlo y escucharlo en cuestión de segundos y no sólo eso sino descargar su discografía y videos y hacerse fan en un par de minutos sólo porque escuchan Sexx Laws, y aún así, sigue sin importarles quien es Beck; eso no ha cambiado, porque ya no importan los músicos sino las melodías “raras” que hagan ver su iPod “alternativo”. La intervención del fan de hueso colorado ya no es necesaria para introducir a otros a un determinado universo, hoy todo está al alcance de todos. Ya no hay ignorancia, pero ésta ha dejado su lugar a algo que me parece aún más triste: la ligereza, la incomprensión. No puedes escuchar una canción de Tom Waits y declarar que te gusta Tom Waits. Los grandes músicos son mucho más que una melodía agradable o pegajosa.

Y con todo esto, para mí escuchar música hoy sigue siendo como escuchar música hace 10 años: un ritual que implica sacar el disco de su caja, ponerlo en el estereo, darle play y no hacer ninguna otra cosa más que escucharlo -porque para mí la música no es de fondo, para amenizar alguna otra actividad-, y dejar que me hable, y con suerte, llegar a comprender y a asimilar el mensaje que su autor quería transmitir al mundo. Sí, es cursi pero así es.

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Esta entrada fue publicada en 13 enero 2013 por en ideas, música y etiquetada con , .
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