Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Mis primeras veces. Parte I

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Hoy voy a escribir sobre aquellos momentos que marcan un antes y un después en la vida; que son el debut de algo, que por su relevancia, impacto, valor, etc., nos cambian y nos hacen ver hacia otra direcciones. Son esas casualidades afortunadas que terminan por definirnos como individuos. Y para no romper con la costumbre, esta lista, consta de 9 elementos.

Mi primera novela leída. Cursaba la secundaria, clase de español. Antes de ese momento, nunca había tenido una particular inquietud por la literatura de ficción, pero por alguna razón, al momento de llegar a la parte que comprendía el Realismo europeo durante el siglo XIX, sentí enormes deseos de leer las obras de esos autores. Balzac, Stendhal, Dostoiewski, fueron nombres que me atrajeron como imanes. A la primera oportunidad me hice de un par de novelas y la primera que leí fue Rojo y negro. Terminarla me tomó mucho más de lo que quisiera aceptar, no estaba habituada a leer y 10 páginas implicaban una eternidad. Pero la novela me encantó por su narrativa, no me costó ningún trabajo imaginar las escenas, los personajes, los paisajes, todo tan nítido como una película. Años después la volví a leer y pude apreciar su grandeza con mayor claridad, su valor literario, ya no sólo de entretenimiento.

Mi primera canción favorita (y mi primer disco imprescindible). The new pollution, Odelay. Descubrir a Beck me enseñó, ni más ni menos, que hay otras formas de hacer música, más allá del pop barato que saturaba inevitablemente mis cansados oídos adolescentes. Me enseño que hay otros temas, más allá de los concernientes a las relaciones amorosas y fue el punto de partida de mi melomanía.

La primera canción que escuché de Nick Cave. Wonderful life, de Nocturama. Amor inmediato, clic, conjunción astral… no hay mucho más que decir. Sólo que siempre estaré en deuda con La mosca en la pared, la mejor revista musical de su tiempo, que en reiteradas ocasiones me puso el nombre de Nick Cave entre sus páginas hasta que decidí comprar un disco suyo. Dicho sea de paso, uno de los menos populares, el que encontré en el único Mixup de mi ciudad, pero que para mí es de los favoritos.

Mi primer ídolo literario. Marcel Proust. Su nombre llevaba un tiempo haciéndome eco y decidí leerlo. Elegí el segundo y no el primer tomo de En busca del tiempo perdido, simplemente porque me gustó el título y porque no tenía claras intenciones de leer toda la obra. Y resultó como esas veces en que vas a una fiesta sin ninguna expectativa, sólo por curiosidad, y terminas conociendo a una persona que te cambia la vida. Gracias a Proust aprendí que la literatura no sólo se trata de lo que se dice, sino -y sobre todo- de cómo se dice. Forma por encima de contenido, forma por encima de todo, arte en esplendor.

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Un comentario el “Mis primeras veces. Parte I

  1. Pingback: Mis primeras veces. Parte II | Filme, pluma y píxel

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