Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

La gran belleza

Mucho he leído/escuchado que La gran belleza es un homenaje a La dolce vita de Fellini. Lo es, inevitable, por lo demás. Porque, ¿cómo hacer una película en Roma, que explora la belleza y su relación con el sentido de la vida, sin pensar en Fellini? Lo difícil sería eludir este lazo. Pero hay otro homenaje, quizás no intencional, que quizás no llamaría tanto la atención de la audiencia como la palabras: Dolce vita-Fellini, y que sin embargo, para mí es más palpable, del que aún no he leído y que por lo tanto exploraré en las siguientes líneas. Yo vi en La gran belleza, sobre todo, un homenaje a Proust.

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Un par de veces, uno de los personajes femeninos, suelta pistas al respecto. Afirma que ya no será actriz, que ahora se dedicará a escribir, una novela proustiana. Frívola y soberbia, pasa el tiempo desdeñando las atenciones de un hombre que está perdidamente enamorado de ella y que sin embargo se conforma con sólo estar a su lado y serle de utilidad en algo, pues se sabe viejo y poco agraciado; ella es su amor imposible, inasible, una Gilberte que no sabe bien lo que quiere pero sin embargo posee la seguridad que da la juventud y la belleza.

El resto de la película oscila entre una dolce vita dominada por la frivolidad de la vida nocturna romana y la profundidad intelectual de sus protagonistas: periodistas, escritores, actores, han sido devorados por la belleza que se encuentra con tan sólo asomarse a la ventana y toparse con el Coliseo o sencillamente al transitar por las calles. Ellos lo saben y lo asumen con cinismo, con sabiduría. Es esta belleza inmediata la que irónicamente los aleja de la otra, de la gran belleza que sólo se encuentra en los sueños, en los momentos de soledad, en los recuerdos del primer amor y de un paseo por la playa. En los crisantemos de Odette o en la luz de los últimos rayos de sol que se cuelan por las cortinas.

Imposible no comparar esta vida de jetseters romanos que transcurre en los lugares de moda de una de la ciudades más bellas del mundo, con la de aquellos aristócratas franceses que trancurría en los salones de moda, dos siglos antes, en otra de las ciudades más bellas del mundo.

Ya sea la muerte o la elevación mística, el ilusionismo o la dramaturgia, todo tiene su dosis de belleza. Ya sea elegir el vestido ideal para un funeral, desaparecer una girafa en medio de la noche o escribir una compleja pieza teatral destinada irremediablemente a una minoría, siempre habrá una belleza inmediata que consume y otra, siempre inasible pero latente, cuya promesa permite sobrevivir, cuyo recuerdo permite tener esperanza.

Conocemos este mundo a través de la mirada de Jep, un periodista que festeja su aniversario 65 en medio del desencanto de una vida rodeada de una belleza tal que lo ha dejado agotado. Hace muchos años quería dedicarse a la literatura, escribió una exitosa primera y única novela, que aun cuando auguraba una prometedora carrera, quedó sólo en eso. Jep se convirtió en periodista y la búsqueda de la gran belleza, cesó. La ciudad lo capturó, perdió la ingenuidad del Marcelo de Fellini y se convirtió en el cínico encantador que es el alma de la fiesta. Jep es el Marcelo por el que los años han pasado no sin consecuencias. Avejentado, desencantado, solo, tiene sin embargo una ventaja: como ya no tiene nada que perder, podría por fin, hacer lo que se le de la gana. Podría por fin emprender esa búsqueda del tiempo perdido, volver al punto de partida y convertirse en el escritor que aspiraba a ser. Al menos el final nos da una pista de ello, la mística que aloja en su casa le revela en una simple frase la esencia de su búsqueda: sólo como raíces porque las raíces son importantes.

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De la striper en decadencia al junior loco, de la vacuidad y el absurdo del arte moderno a la hipocresía de la izquierda, La gran belleza es una película llena de símbolos, inacabable, porque con cada nueva mirada arrojará nuevos significados. Así como leer a Proust, como revisitar a Fellini. Es además una película que hace honor a su nombre, cada fotograma es una composición cuidadosa, el lienzo de un esteta configurado para deleitar y encantar.

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2 comentarios el “La gran belleza

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Esta entrada fue publicada en 16 marzo 2014 por en arte, cine, inspiración y etiquetada con , , , , , , , .
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