Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Libros de paso

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Qué es peor, ¿No leer en absoluto o leer pura basura? Aún no estoy segura de mi respuesta a esta pregunta, pero sí lo estoy de que los malos libros sencillamente no deberían venderse en librerías como si fueran iguales a uno bueno. Lo digo porque en los últimos años ha surgido un boom de obras literarias que pronto son llevadas a la pantalla grande y que comparten una característica de dudosa calidad: no son obras literarias propiamente, sino más bien guiones potenciales, libros de paso, mientras se hace la película.

Es un fenómeno reciente, porque antes los cineastas se interesaban en cierto libro y buscaban los derechos para llevarlo al cine. Hoy el proceso es más bien a la inversa. Se escriben libros al parecer con la única intención de que un estudio vea en ellos un gran potencial comercial y resuelva buena parte del futuro del escritor comprándole los derechos para llevar su obra a la pantalla. Es decir, se crean expresamente para ser películas en un futuro.

Hace unas semanas leí una sinopsis de Divergente. No puedo imaginarme a la autora escribiendo semejante historia con un propósito literario. Me es más fácil y verosímil imaginarla como una entusiasta joven que más que aspirar a crear una obra de arte aspira a crear fortuna y fama.

Estos libros no tienen nada particularmente malo, excepto que no son tales, sino películas para adolescentes en vías de pre-producción, y por lo tanto no deberían venderse en librerías. Digo, “Meyer” queda muy cerca de “Marías” -en la misma editorial, además- y eso simplemente está mal. No son libros para un lector común sino para productores. El lector debería dedicar ese tiempo -que siempre argüimos que es escaso cuando se trata de cultivarnos-  para leer a auténticos escritores, para acercarse a los clásicos, y esperarse a que salga la película de aquellos otros libros.

La literatura es un oficio serio. Sagas de vampiros, magos, aliens y heroínas en mundos post-apocalípticos y/o con problemas de personalidad, en realidad son blockbusters potenciales descritos en papel. Entonces, ¿por qué molestarse siquiera en leerlos? No demandan ningún esfuerzo mental, no hay retórica, ni estímulo a la imaginación, todo está ahí listo para ser consumido. Es exactamente lo mismo que ir a sentarse a una sala a ver la película. Entonces, ¿por qué no mejor leer algo que valga la pena si ya de por sí se está haciendo el esfuerzo de leer?

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Esta entrada fue publicada en 22 junio 2014 por en ideas, literatura y etiquetada con , , .
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