Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

NYC. Día 5

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Estatue of Liberty. Quizás el símbolo más representativo de la ciudad, era también una visita obligada. Para llegar allí, Shirley y yo tomamos el metro hasta Bowling Green y después el ferry que ofrece el viaje, primero a Liberty Island y después a Ellis Island. Aunque había mucha gente avanzamos rápido y con el viaje por mar pude tener otra vista de la ciudad. Liberty Island es un sitio muy agradable, con muchas áreas verdes, cafeterías y pasajes peatonales. Nosotras sólo vimos la estatua desde abajo, porque para subir al pedestal y a la corona, hay que reservar boletos y son muy limitados. De cualquier manera, pasamos una linda mañana. Luego de un helado nos dirigimos a la salida del ferry para llegar a Ellis Island.

 

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Ellis Island Inmigration Museum. Ellis Island era el primer lugar en que desembarcaban los inmigrantes que venían de Europa y otras partes del mundo. A principios del siglo XX, cerca de 5,000 llegaban cada día. El edificio actual se construyó en 1900 y fue el sitio en donde se tomaba el registro de los inmigrantes. En aquellos tiempos, sólo a un 2% se le negaba la entrada al país.

El trabajo de museografía es muy acertado, con pequeñas islas clasificadas por temas, que incluyen fotografías de la época, propaganda relacionada, audios, actividades para niños, etc. En el segundo piso se pueden conocer los dormitorios, objetos y muebles así como la maqueta del conjunto de edificios de la isla. Una visita muy interesante.

 

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Little Italy. Cuando estaba planeando mi viaje me enteré que justo el día de mi cumpleaños es la fiesta de San Genaro y que en Little Italy hacen una feria, así que Shirley fuimos a conocer. Me recordó mucho a las ferias mexicanas, sólo que en vez de chalupas y palaquetas había pizzas y canolis. El bullicio de la gente, los olores, los letreros de los puestos y los colores por doquier, fueron una experiencia diferente y a la vez muy conocida.

Hacia el final del día Shirley y yo fuimos a City Crab, un restaurante de mariscos que al parecer es muy popular en la ciudad. La cena fue deliciosa y cerramos el día brindando por mis 30 años. Nos despedimos en el metro, asegurando que al próximo año nos volveríamos a ver. Yo volví al hotel con la seguridad de que no pude haber empezado de mejor manera esta nueva década.

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Esta entrada fue publicada en 28 septiembre 2014 por en cultura, viajes y etiquetada con , , , , .
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