Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Entender lo subjetivo

No quiero hacer de este post una disertación sobre qué es y qué no es arte ni sobre el concenso extendido de la gran tomadura de pelo que resulta el arte contemporáneo en la mayoría de los casos. Eso da para un libro entero y creo que yo no estaría aportando nada adicional a la enorme cantidad que ya existen sobre el tema. No, mi punto es otro, quiero escribir sobre la dificultad de saber distinguir y hacer que personas con una formación académica, con cierto nivel intelectual y visión, rompan sus prejuicios y se acerquen al arte contemporáneo con una mente abierta.

Ha sido una disputa reciente con unos de mis colegas. Se burla constantemente y tiene razón. El único argumento que he podido darle, débil y poco convincente, es que si bien el arte de nuestros días está lleno de oportunistas y charlatanes pretensiosos, hay unos cuantos, una minoría, que sí tienen el derecho de llamarse artistas, por más simple que parezca su obra.

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Al respecto se me ocurrió recomendarle que viera de The artist is present, que narra el proceso de preparación y ejecución de la exposición retrospectiva de Marina Abramovic en el MoMA y el performance que ella creó expresamente para ese momento: estar presente desde la apertura hasta el cierre del museo durante 3 meses, sentada y con otra silla al frente para quien quisiera ocuparla. Nada más simple, estar y hacer contacto visual. Simple sí; fácil, de ninguna manera. En el documental somos testigos del enorme cansancio físico y emocional de la artista antes y durante los 3 meses; el inusitado fenómeno que trajo como consecuencia que ocurría afuera —la gente hacía fila desde la noche anterior y hubo quienes viajaron de otros países sólo para correr con la suerte de sentarse frente a Marina—, la respuesta escandalosa de los medios, etc. Lo que tiene de fascinante este documental es que nos permite ver detrás del performance y esta mirada, lejos de romper el encanto, ayuda a entender la obra.

Entre la inevitable subjetividad hay obras y artistas que con el paso de los años van a  permanecer y a alcanzar una convención universal respecto a la calidad mostrada a la largo de su trayectoria, como es el caso de Marina. Es el tiempo y la consistencia mostrada durante su curso lo que termina por darle a un artista su lugar en la historia. Y por otra parte, hay obras que hoy se venden en millones de dólares y que en menos de una década pasarán al olvido, son la consecuencia de una moda, de acuerdos comerciales entre marchantes de arte y artistas que producen expresa y exclusivamente para vender. Al respecto pienso en qué porcentaje de los hoy aspirantes a artistas plásticos sueñan con llegar a producir obras que los hagan millonarios. Esta situación, lamentablemente dificulta aún más el acercamiento de los escépticos y apáticos.

¿Cómo desarrollar un interés y un criterio hacia el arte contemporáneo? Yo sólo conozco una manera y es el acercamiento. Viendo, leyendo, aprendiendo de la historia del arte. Haciendo un esfuerzo por ver más allá de la obra física en busca de una comprensión total. Así llegará un momento en que la visión se agudice. La clave es la repetición, la exposición constante al arte de todas las épocas. Un hecho que por lo general se obvia y que es fundamental para esta comprensión, es que los que antaño fueron incompredidos y criticados, los “alternativos” de su época, hoy son los grandes maestros. Es necesario ampliar la vista del momento presente y la única manera de obtener esa visión es ejercitándola.

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Recuerdo que hace algunos años vi una obra de Jeff Koons en las páginas de una revista y me pareció ordinaria y simple. Es probable que incluso halla tenido el pensamiento “típico” que producen esta obras: “eso lo pude haber hecho yo”. Sin embargo, mi siguiente encuentro con Jeff Koons fue totalmente distinto. No sólo no me pareció ordinario, sino que lo consideré genial. Entre el primer y el último encuentro pasó cerca de una década, en la cual están comprendidas decenas de exposiciones vistas, artículos y libros leídos, opiniones escuchadas, etc. Sin ese cúmulo de factores, seguramente mantendría mi opinión llana y superficial sobre su obra. Finalmente, la respuesta es simple, hay que acercarse y observar con atención.

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Esta entrada fue publicada en 20 diciembre 2014 por en arte, museos y etiquetada con , , , , .
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