Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Otras caras de la ciudad

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Joan of Arc at the Stake (Patrick Berger)

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un concierto único. La filarmónica de la ciudad presentó Joan of Arc at the Stake, con la actuación de Marion Cotillard. Me enteré casi por casualidad y como muchas cosas en NY, los boletos eran prácticamente inaccesibles, tanto por el costo como por la demanda; el show no se presentaría más que 4 días. Así que fue casi un milagro que encontrara un asiento disponible a un precio decente.

Avery Fisher Hall

Avery Fisher Hall

El Avery Fisher Hall se encuentra en el complejo del Lincoln Center y es un teatro pequeño y bien diseñado, donde es posible ver y escuchar bien desde cualquier punto. Nunca había visto una puesta en escena acompañada por una filarmórnica y ésta en especial es distinta a cualquier otra. Una escenografía sencilla que contrasta con la abundancia de simbolismos y el lenguaje casi bíblico, con Marion Cotillard personificando a una Joan de múltiples matices. Lo único que me habría gustado es que la participación de ella fuera mayor, pues la obra tiene muchas escenas y personajes secundarios que hacen su participación más corta de lo que a la mayoría nos gustaría.

Lincoln Center

Lincoln Center

También la semana pasada, con la idea de ver las esculturas traídas desde Florencia, visité el Museum of Biblical Art. La exhibición se llamó Sculture in the age of Donatello, estuvo hasta el 14 de junio y será la última que el museo presente antes de cerrar sus puertas definitivamente el 30 de este mes. Es un recinto muy pequeño, donde el 90% de los visitantes son gente mayor de 60 años, supongo que a causa de que la mayoría de los jóvenes sienten una repelencia, o en el mejor de los casos una apatía total, cuando algo va acompañado de la palabra “bíblico”. Yo por mi parte me siento muy atraída por estas cuestiones, tal vez porque lo veo “desde afuera”, lejos de cualquier fe religiosa. En México por ejemplo, tenemos extraordinarios ejemplos de arte bíblico.

Sculpture in the Age of Donatello - MOBIA

Sculpture in the Age of Donatello – MOBIA

En fin, lo que vi me gustó mucho, si bien es un espacio extremadamente pequeño comparado con otros museos y el precio por lo tanto, no es proporcional a lo que se exhibe. La idea me parece muy buena y explotable, lástima que no supieron canalizarlo de una mejor manera, que les permitiera mantenerse en otra sede.

Luego el viernes pasado Shirley me propuso ir a Coney Island. Mi única referencia del lugar era una canción de Lou Reed y otra de Tom Waits, que en realidad no ayudan mucho para hacerse una idea del lugar, como no sea relacionarlo con la nostalgia. Ya antes Shirley me había dicho que había playa, pero que no era bonita ni un lugar que la gente tomaría como opción para vacacionar, si bien su cercanía con Manhattan hace que en el verano sea un auténtico hervidero de gente.

El caso es que al llegar me pareció interesante porque no se parece a ningún otro lugar donde haya estado, incluso la terminal del metro es distinta. Es una zona primordialmente industrial y gris que contrasta enormemente con lo que se encuentra a la orilla de la playa. Comercios, pasajes peatonales cubiertos de madera (restaurados después del huracán Sandy) y lo más interesante: el colorido y bullicio de los juegos mecánicos.

Estoy segura que habían pasado más de 5 años desde que me subí a uno de esos juegos. Empezamos en el Cyclone, una especie de montaña rusa que a simple vista no parece tan extremo pero no sé si fue por la falta de costumbre, la edad, o ambas cosas, el caso es que las dos gritamos como locas. Después nos subimos a una cápsula suspendida por dos resortes a cada extremo, que nos elevó y nos puso de cabeza. Fila de varios minutos —nada comparado con las que hay durante vacaciones, según Shirley— que culmina en escasos segundos arriba del juego, pero uno en realidad agradece que no dure más.

Seguimos en uno de esos juegos que son un tipo de manecillas que giran completamente con asientos a cada extremo y vueltas en ambas direcciones. Sobra decir que también gritamos como si quisiéramos ser escuchadas en todo el parque. Al final gastamos nuestros puntos restantes en un columpio-carrusel, para nivelar la adrenalina. Concluí que el éxito del juego es directamente proporcional al miedo que te cause, me divertí mucho.

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Un comentario el “Otras caras de la ciudad

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Esta entrada fue publicada en 17 junio 2015 por en arte, música, museos, viajes y etiquetada con , , , , , , , , .
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