Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Bloomsday en NY

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Hace unos días me enteré que la New York Public Library organizaba una plática a propósito del Bloomsday, con un enfoque en la influencia que Ulysses ha tenido en la cultura pop a partir de su aparición en 1922. Me registré de inmediato. El evento tuvo lugar en uno de los salones de la biblioteca, pequeño, con un estilo opulento, anacrónico y hermoso. En esta ocasión, la proporción de gente en edad de retiro era ligeramente inferior a la de otros lugares a los que he asistido. Si bien seguían siendo mayoría, también había algunos entre 30 y 40 y un par de menos de 30.

Jonathan Goldman, el profesor detrás del micrófono, es un verdadero experto en el tema, autor de varios ensayos acerca de James Joyce y de Ulysses. Su plática estuvo llena de anécdotas, como cuando su padre viajó a Irlanda y volvió con una playera de Ulysses. Él se sorprendió porque no tenía idea de que su padre fuera admirador de Joyce. En realidad su padre le aclaró que nunca había leído el libro, simplemente le pareció un buen souvenir. Otra anécdota, que me pareció muy interesante, fue acerca de otra persona que dijo que Ulysses es el tipo de libro que uno compra, empieza a leer y después deja en un estante. Tiempo después lo vuelve a tomar y lo vuelve a dejar. Este proceso se repite en varias ocasiones; tantas, que en algún momento uno termina con la sensación de realmente haberlo leído.

Trustees Room - New York Public Library

Trustees Room – New York Public Library

En mi caso ese proceso se repitió dos veces. Una vez superada la etapa de “lo estoy empezando a leer” y llegando a la de efectivamente terminarlo, mi visión de la literatura se modificó drásticamente. Años después volví a leerlo, para descubrir mucho más que la primera vez. Claro que para ser capaz de aprehenderlo, si no por completo al menos en una gran medida, creo que se necesitarían al menos 4 veces. Las siguientes, de preferencia en el idioma original, a las que aún no llego.

Desde un par de novelas escritas pocos años después de la aparición del libro —no recuerdo cuáles, por lo visto no son particularmente notables— hasta un capítulo de los Simpsons —que recuerdo muy bien—, pasando por Marilyn Monroe con el libro en las manos —y en las últimas páginas—, Ulysses ha permeado en numerosas manifestaciones artísticas del siglo pasado que continúan en nuestros tiempos. Ya veremos que sucede en 7 años, cuando se celebre su centenario. Al final nos ofrecieron vino y cheese breadsticks y pude concluir que fue un excelente comienzo del día, con un “Happy Bloomsday!” de despedida.

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Luego, sin premeditarlo, seguí en el modo “obras difíciles que son un microcosmos”, cuando fui a Film Forum a ver A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence. La primera imagen que vi de esta película ni siquiera me remitió a una película, creí que sería una exposición de arte, un performance, algo así. Luego leí por lo menos 3 críticas muy positivas en distintos medios, así que me decidí a verla. Sin embargo un día antes, mi profesor de publicidad, que además es crítico de cine, me dijo que las opiniones sobre el filme estaban muy dividas y muchos pensaban que era horrible. A juzgar por su expresión él era uno de ellos. Esto me desanimó un poco pero al final pesaron más las críticas anteriores.

En primer lugar, tenía razón quien escribió que no se parecía a nada que hubieras visto antes. Se trata de un comedia dividida en 36 viñetas, en donde con un humor negro y minimalista que raya en lo absurdo y caricaturesco, el director sueco Roy Andersson cierra su trilogía sobre “ser un ser humano”. En realidad todas las críticas fueron acertadas, incluso la de mi profesor, en el sentido de que por momentos no es agradable, incluso se vuelve incómoda, pero definitivamente vale la pena. Cath Clarke en Time Out escribió la que me parece la descripción ideal: “Pigeon es como una serie de sketches de Monty Python escritos por un filósofo existencialista”.

Es una obra surrealista que muestra momentos cotidianos extrañamente verosímiles,  ácidamente elegantes. Pero ante todo es una comedia, y sí, hace reír. Mucho en realidad, aunque imagino que en México duraría por mucho un par de semanas en la Cineteca y a mi ciudad no llegaría jamás.

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Esta entrada fue publicada en 20 junio 2015 por en arte, cine, literatura, viajes y etiquetada con , , , , , , , , .
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