Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

El MoMA

El jueves pasado fui a visitar el MoMA, una parada imprescindible durante este viaje. Como esta vez tenía mucho tiempo, quise que mi visita fuera lo más completa posible. Tomé una audioguía y empecé, como lo sugiere el mapa, del último piso hacia abajo. El 6to piso es utilizado para las exposiciones especiales. En estos momentos lo ocupa Yoko Ono: One Woman Show, 1960-1971. Debo confesar que recorrer esta exposición no me entusiasmaba mucho, sé muy poco de Yoko Ono salvo algunos hechos de su vida personal que todo el mundo conoce y un par de videos tomados en este mismo museo donde aparece “cantando”, que me mostró un amigo que tiene una particular aversión hacia ella, como ejemplo de lo absurdo que es el arte contemporáneo.

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Sin embargo, luego de recorrer la exposición mi punto de vista cambió positivamente. Aprendí, en primer lugar, que Yoko Ono ya era una figura establecida en la escena artística neoyorkina años antes de conocer a John Lennon. La cultura popular le ha dado su lugar en la historia esencialmente como el símbolo de la discordia y la causa mayor de la desintegración de los Beatles. Un puesto injusto, sobre todo porque se puede decir que el “daño” fue recíproco. Porque quizás de no haber conocido a John Lennon habría brillado con luz propia y hoy sería una de las artistas contemporáneas más reconocidas. Y no es que ahora sea su fan, pero no pude dejar de admirar, si no toda su obra, sí el proceso creativo y la conceptualización detrás de ellas, así como su búsqueda constante por la belleza y el significado en los hechos más simples y ordinarios. La segunda cosa que aprendí es que Yoko Ono es una artista auténtica.

Seguí mi recorrido por los pisos 5 y 4, donde se exhibe la colección permanente con obras que abarcan las vanguardias de los siglos XIX y XX. La configuración museográfica cambia regularmente con el objetivo de proponer nuevas narrativas. Así uno tiene la impresión de que hay cosas que no ha visto antes, aunque ya haya visitado el museo anteriormente. Mis favoritos en este tour: Magritte y Giorgio de Chirico.

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Sin duda mi exposición temporal favorita fue One-Way Ticket: Jacob Lawrence’s Migration Series and Other Works. Jacob Lawrence es un artista afroamericano que creció en Harlem. 60 pinturas de pequeño formato conforman la exposición que narra visualmente el éxodo afroamericano, del sur hacia el norte del país, que empezó durante la Primera Guerra Mundial y es conocido como la Gran Migración. Con un estilo elegante y naive, de colores vibrantes, sus pinturas funcionan como viñetas que cuentan la historia de manera sencilla, a través de la anécdota. Para completar la exposición, se exhiben libros de la época y una selección de músicos que fueron la voz de la cultura afroamericana durante este periodo. Muy interesante no sólo por la calidad artística sino porque termina siendo un estudio antropológico.

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Otro de mis descubrimientos en esta visita fue la obra de Grete Stern en la exposición From Bauhaus to Buenos Aires. Stern es una artista alemana, nacionalizada argentina, que tuvo una prolífica carrera durante la primera mitad del siglo XX. Lo que más me gustó, además de una foto de Borges joven, fueron sus ilustraciones, creadas para una revista a donde las personas enviaban sus sueños para que se los interpretaran a través del psicoanálisis, mientras que Stern se encargaba de ilustrarlos con fotomontajes. Naturalmente los resultados son surrealistas y enigmáticos.

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Finalmente, el MoMA reúne las 32 pinturas de latas de sopa en Andy Warhol: Campbell’s Soup Cans and Other Works, 1953-1967. No sólo se muestran las obras de pequeño formato —que se distinguen sólo en el “sabor” de la sopa— sino el proceso para pintarlas, bocetos y algunas otras obras de su etapa como ilustrador comercial al inicio de su carrera.

Definitivamente el MoMA es un lugar que vale cada uno de los 25 dólares que cuesta la entrada. Además ahora la audioguía es mucho más que eso. Es una completa herramienta interactiva que guarda el recorrido del visitante en una url específica que se puede compartir y volver a ver y escuchar. Además registra la actividad completa durante la visita y permite tomar fotos, compartir, guardar favoritos, etc. Un excelente ejemplo de cómo la tecnología bien empleada puede mejorar las experiencias artísticas. Su único defecto es que tarda mucho en cargar, pero seguramente es algo que se encargarán de mejorar próximamente.

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Esta entrada fue publicada en 4 julio 2015 por en arte, creatividad, cultura, inspiración, museos, pintura, viajes y etiquetada con , , , , , , , .
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