Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Adiós, Verano. Parte I

Cuando volví a México, hace justamente un mes, unas de las primeras cosas que hice fue buscar motivos para viajar al DF. Era una manera de prologar mis vacaciones y cerrar el periodo de mi vida que ha estado más lleno de arte, de lugares interesantes y en general de grandes experiencias. Los motivos no faltaron, por lo demás. El más grande, la visita de los dos grandes del Renacimiento a este país, por primera vez, pero hubo muchos otros. Este es un recuento de ese fin semana, el cierre de una temporada excepcional.

vicente-rojo-carteles

Mi primera parada fue el MUAC. Me enteré de la muestra retrospectiva de Vicente Rojo cuando estaba en NY y desee intensamente que aún estuviera a mi regreso. Afortunadamente todavía le quedan algunas semanas. Vicente Rojo.  Escrito/Pintado reúne piezas que van de los años 60 a la actualidad, entre pinturas, esculturas, obras editoriales y hasta logotipos. Vicente Rojo representa claramente mi ideal como diseñadora: un creativo que se mueve a sus anchas entre el arte y el diseño, sin preocuparse demasiado por las clasificaciones y las normas y que a lo largo de toda su carrera ha hecho lo que ha querido. Artista, diseñador, amigo de sus clientes, impresor, gran amante de la literatura y de la tipografía, definitivamente es una muestra imperdible para diseñadores.

Vicente Rojo - Carta a Robert Walser

Vicente Rojo – Carta a Robert Walser

Después del MUAC me fui a conocer el Museo de Arte Carrillo Gil. Actualmente exhibe Parámetro. Arte Lumen 1ra Edición. El resultado de un concurso de arte que reúne obras de artistas emergentes y que vale mucho la pena. Hay un excelente trabajo de curaduría, pues aunque naturalmente no falta la obra que entra en la categoría de “¿En qué estaban pensando?“, la mayoría son de gran calidad, con un nivel de experimentación, propositivas e interesantes.

El edificio también me gustó, aunque me dio la impresión de que hace mucho que no le dan un buen mantenimiento. Pero fuera de eso la estructura es ideal, permite recorrer fácilmente los pisos y moverse entre ellos. Además tiene una buena ubicación.

Eder Arturo Ocampo González - Salto al tobogán, 2014

Eder Arturo Ocampo González – Salto al tobogán, 2014

Mi siguiente parada fue la Cineteca Nacional. Es curioso cómo ha sido uno de los lugares donde tuve más fuerte la impresión de estar de vuelta en casa, aunque la visito contadas veces al año; fue de lo que más extrañé. Entre a ver Edén, una película francesa que narra la historia de dos dj’s —uno de ellos inspirado en el hermano de la directora, co-escritor del guión—, desde sus inicios a principios de los años 90 hasta su decadencia en la época actual. No es que el tema me interese particularmente, pero es una historia muy bien contada acerca de la persecusión de los ideales de la juventud y la dura caída en la realidad de la vida adulta. De dos jóvenes que tienen fe y pasión en su proyecto y que sin embargo nunca logran despegar del todo y terminan renunciando a su pasión arrastrados por las responsabilidades y exigencias de la vida cotidiana. Paralela a su trayectoria, vemos como corre la de otro dúo, Daft Punk, ni más ni menos, cuyo destino resulta ser completamente distinto.

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Para cerrar el día me quedé en el foro al aire libre donde pasaron un documental sobre el gran Manuel Álvarez Bravo. No cabe duda que el México de sus fotos —el mismo de las imágenes de la Época de Oro del cine nacional— es en el que más me hubiera gustado vivir. Así me enteré que Manuel Álvarez Bravo también era un amante de la literatura, que sus libros de cabecera eran Ulises, el Quijote y El hombre sin atributos y que su fotógrafo más admirado fue el francés Eugène Atget, que siempre reconoció como una inspiración.

Para el día siguiente mi plan estaba cuidadosamente armado. Debía levantarme 5:30 am para salir lo más temprano posible a hacer fila a Bellas Artes. Las exposiciones de Miguel Ángel y Leonardo en nuestro país han causado revuelo y aunque las multitudes no me agradan en lo más mínimo, no me habría sentido tranquila si dejaba pasarlas sin siquiera intentar verlas.

continuará…

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