Filme, pluma y píxel

Mis reflexiones sobre cine, literatura y diseño. Y sobre otras artes también.

Lo que somos además de diseñadores

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Desde hace algún tiempo pensé en escribir una lista de todas aquellas profesiones alternas e implícitas que aprendemos en nuestra carrera como diseñadores. Porque al menos en México, un diseñador no puede ser sólo un diseñador. Yo que dedico más de 40 horas a la semana a esto, he llegado a algunas conclusiones que quiero compartir, para colegas, para diseñadores potenciales y para cualquiera que tenga un poco de curiosidad sobre nuestras tareas.

Copywriters. La gente en general tiene la idea de que escribir es muy fácil, que basta con concatenar palabras para que terminen diciendo y significando algo para quien reciba el mensaje. Pero basta leer cualquier correo eléctronico de mi bandeja entrada para comprobar que no es así, que escribir es una de las cosas más difíciles y sin embargo los clientes a diario tienen peticiones como “lo que queremos comunicar es que somos la mejor opción, de excelente calidad y al mejor precio, escribe un copy con eso, pero con otras palabras, que sea  muy original” (bueno, esta es la interpretación, porque la petición original, dicho sea de paso, no es ni la mitad de clara de como la pongo).

Mercadólogos. No es raro que las peticiones de los clientes sean escuetas y carezcan de sentido, porque asumen que uno conoce perfectamente a su público objetivo y que por lo tanto puede producir cosas que vayan directamente a él sin dar más información que rango de edad, género y un objetivo tan universal como “mayores ventas” o “mayor reconocimiento de la marca”. Así que tú como diseñador tienes que crear toda una estrategia de comunicación a partir de eso.

Correctores de estilo y de pruebas. ¿A quién no le ha pasado que un cliente habla indignado porque encontró una falta de ortografía? Como si generar y revisar el contenido fuera obligación de los diseñadores. Como si las cosas no estuvieran mal de origen y nadie, de entre la larga cadena de personas que lo reciben y revisan —en teoría— se hubiera tomando la molestia de leerlo. Pero no, la culpa siempre estará de tu lado.

Traductores intérpretes. Como decía al principio, la gente en general cree que escribir es fácil. Pues bien, en mi caso, diario tengo que leer mensajes que no sólo contradicen por completo esta idea, sino que me hacen dudar que sus autores hayan terminado la primaria. Nuestra misión como diseñadores es interpretar aquellas series de palabras mal escritas, hiladas sin sentido, repetitivas e insustanciales y traducirlas en una solicitud coherente.

Adivinos. Esta es una de las básicas. Si no tienes el poder de leer la mente tu carrera está destinada a fracasar. Si no puedes adivinar lo que el cliente quiere —y que muchas veces es completamente distinto, y hasta opuesto, a lo que te está diciendo— o lo que quiso decir, en instrucciones tan crípticas que parecen escritas por un maestro zen, no hay mucho futuro.

Psicólogos. A lo largo de mi carrera me han tocado toda clase de casos “interesantes”. He tenido que lidiar con gente con trastorno bipolar, problemas de aprendizaje, déficit de atención y un caso en particular cuya condición es muy grave y se podría describir brevemente como “asinapsis neuronal crónica”. Es cuando ya no hay cabida para la furia y el mayor consuelo es pensar que estás tratando con gente “especial”.

Magos. Esta también es indispensable. Como diseñador debes ser capaz de volver atrás en el tiempo, de hacer aparecer en instantes un proyecto solicitado hace minutos, de agregar horas a los días, de hacer que dos cuartillas de información quepan en un flyer y la mejor de todas, que así se trate de la información más aburrida y mal escrita, la gente muera por leerla porque se ve muy “atractivo y llamativo”.

Arquitectos. Un cliente te entrega medidas tomadas por él mismo de un sitio X en el que se va a colocar publicidad. Tu misión es entregar los archivos con las medidas exactas, con la posición perfecta en que se van a colocar y si por alguna razón no llegara a quedar así, será tu culpa, porque tú debes tener amplios conocimientos de arquitectura e ingeniería. Recrear un entorno 3D con una foto tomada con un celular que tiene efecto blur —porque es intencional, ¿verdad?— y mantener un margen de error del 0.1% es parte de tu misión.

Artistas. Una de las frases que escuchamos casi a diario es “quiero algo muy creativo”. Eso en sí no tiene nada de malo, el problema es que para generar algo “creativo” se necesita antes que todo tiempo, que por supuesto, nunca se tiene. Pero tú como artista genial, debes ser capaz de producir cosas súper creativas y bonitas, como si tuvieras un don en tus manos, porque bueno, después de todo, eres un “creativo”.

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Esta entrada fue publicada en 10 septiembre 2015 por en diseño, ideas, Mis listas y etiquetada con , , .
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